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domingo, 30 de marzo de 2014

Marcos Zimmermann: fotógrafo es el que sabe mirar antes

Una gran retrospectiva del fotógrafo argentino Marcos Zimmermann (Buenos Aires, 1950), más de 200 imágenes en blanco y negro expuestas en el Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires (1), permite observar su excelente trabajo en un arco temporal de cuarenta años, articulado en una serie de “ensayos” temáticos que abarcan distintas regiones y poblaciones de Argentina y América Latina. Es el resultado de una búsqueda paciente de las huellas que emergen del país profundo, visto desde una convicción estilística propia.

La muestra tiene seis grandes apartados: Patagonia, un lugar en el viento (1988 y 1991); Río de la Plata, río de los sueños (1992-94); Norte argentino, la tierra y la sangre (1995-97); Panorámicas Argentina y Uruguay (2000-2010); Desnudos sudamericanos (2002-2007) y una serie originalísima sobre Buenos Aires (iniciada en 2009 y todavía en proceso de desarrollo). Otras dos salas reúnen un apartado documental, integrado por grupos de fotos tomadas entre 1959 y 1984 que reflejan experiencias del fotógrafo vividas en Argentina y en países europeos, algunas de impronta pasoliniana; y un sector experimental (de 1963 a 2006), que abarca desde su relevamiento de plantas autóctonas hasta paisajes urbanos de Tokio.

SALINERA
Salina del Gualicho, Río Negro.
                                                                                      Zimmermann

LENGA
Punta Loyola, Santa Cruz.
                                                                                         Zimmermann

BARCO ENCALLADO
Desembocadura del Río Gallegos, Santa Cruz.
                                                                                             Zimmermann

La diversidad de la muestra responde a la síntesis de su título: Zimmermann 360º. Pero también al eje de la misma, que el propio fotógrafo describe así: “Me impulsaron en este camino el deslumbramiento por los paisajes abismales con los que me topé y el deleite por las historias que escuché durante la realización de mis ensayos. Nadie que, como yo, haya dormido bajo las mismas estrellas que cuidaron el sueño de Magallanes, de Ayolas, de Darwin, de Bonpland, de Orkeke, de Inakayal, de Andresito, de Siripo o de Sayhueque cambiaría ese cuarto inmenso de intemperie por el mejor dormitorio de un hotel de seis estrellas. Nadie que haya escuchado las historias que cuentan los habitantes de ciertos sitios de la Argentina podría dejar de amar lo nuestro” (2).


SUDESTADA
Costanera Norte, Buenos Aires.
                                                                                        Zimmermann

MUELLE
Punta Indio, Provincia de Buenos Aires.
                                                                                              Zimmermann

Esa estela es la que está recogida en los doce libros (3) publicados por Zimmermann desde que en 1982 regresó a vivir en su país después de tres años pasados en Italia (1979-82) durante la última dictadura argentina. El carácter ensayístico de estos libros, algunos de los cuales coinciden con las series mostradas en la exposición, surge de un intento del fotógrafo de adentrarse con sus imágenes en las vetas profundas del tiempo histórico: cuando se logra atravesar las dos dimensiones de la imagen, cree Zimmermann, se atraviesa también un mundo revelado mediante pequeños detalle significativos.

Pero antes, cuando la foto es un deseo o un proyecto, alguien debe saber contemplar la realidad. En ese grado cero de la mirada se juega la apuesta del fotógrafo, su logro o su fracaso. “Marcos Zimmermann no es un fotógrafo del instante. En la mayoría de sus imágenes hay una drámática ausencia de movimiento –precisa el editor de arte Eduardo Villar (4) –. Se diría que Zimmermann no busca fotografiar un instante y convertirlo en eterno sino fotografiar lo eterno y convertirlo en instante. ¿Hace cuánto tiempo está quieto y encallado ese barco en la llanura pedregosa de Santa Cruz? ¿Cuántos años tardó en formarse esa ola de sal que parece a punto de romper en la Salina del Gualicho en Río Negro? (…) Los paisajes de Zimmermann son como retratos del tiempo, hechos de luz y sombra”.

El fotógrafo ha ido a buscar esas imágenes recorriendo pacientemente decenas de miles de kilómetros de su país y cientos de miles de tomas. Él mismo señala los tres niveles en que se desarrolló esa indagación. Hay un territorio arcaico, central en la geografía argentina: el espacio infinito de la Patagonia. Un segundo espacio, también central, el del Río de la Plata, por el que entra la Conquista y toda la locura del imaginario europeo. Finalmente, un tercer tiempo histórico, el del Norte argentino, el de la mezcla de sangres.

“La fotografía acompañó toda mi vida”, dice Zimmermann. “Los primeros recuerdos se remontan a un tiempo anterior a que la óptica irrumpiera en mi historia y consisten en imágenes tomadas solo con los ojos”, cuando era niño. Hoy, el campo de la imagen es vasto y la tecnología digital ha puesto la fotografía en manos de cualquiera, y también se convirtió en algo que usan los artistas plásticos: “Pero una de las cosas intrínsecas de la fotografía es su ligazón con la realidad. Para eso se inventó. Podés hacer lo que quieras, pero no siempre es fotografía”, afirma (5).


MARCOS ZIMMERMANN (2013)
Es sin embargo un  vínculo que depende del punto de vista de quien ve, y de su forma de mirar el mundo: “La homosexualidad me salvó de la estupidez de mi clase, de agachar la cabeza y seguir los mandatos familiares. Elegí otro destino, vivir de mi propio esfuerzo” (6). Zimmermann, que afirma tener cuatro novelas inéditas y un libro de cuentos sobre fotógrafos en preparación (la literatura, “pura magia”, complementa la disciplina realista de la imagen), acompaña cada capítulo de esta exposición con textos concisos y sugerentes. No explican las imágenes, las enriquecen.

Esta podría ser una secuencia:

Norte argentino, la sangre y la tierra

“Quizás en poco tiempo más, todo lo que sobreviva del Norte sea su inmensa geografía y la mirada de su gente. Tal vez quede el chipá, los perros por todas partes, el gusto de los collas por los colores vivos  y las sonrisas de los pobres como unas victorias del corazón sobre los innumerables programas de futuro interrumpidos” (…).


SR ISMAEL REINERO PALOMO
Gaucho. Punta del Agua, Formosa.
                                                   Zimmermann

VILMA SISLISQUE
"Virgen María" del Calvario Viviente de Semana Santa.
Humahuaca, Jujuy.
                                                        Zimmermann

SRA VERÓNICA BÖHMER DE PRADO
Y SU ASISTENTE JOSÉ CONTRERAS.
Iglesia de San José de Lules, Tucumán.
                                       Zimmermann


Panorámicas Argentina y Uruguay

“En un famoso prólogo de un libro de Gustav Thorlichen, Borges se pregunta cómo podía una fotografía registrar la extensión de una pampa que necesita ser andada muchos días y noches para ser captada. La reflexión tiene sentido. La vastedad de nuestras llanuras, la inmensidad de nuestros desiertos y los miles de kilómetros de mar olvidados a los vientos en todo el territorio sudamericano enfrentan a los fotógrafos de esta parte del mundo a un esfuerzo imaginativo extra para poder capturar la enormidad” (…).


ÁRBOL
Alrededores del lago Tar, provincia de Santa Cruz.
                                                                                         Zimmermann


Desnudos sudamericanos

“En realidad, todos los hombres aquí fotografiados son un solo hombre. Un hombre que se repite por millares en Sudamérica. Lo llevo dentro de mí antes de haberlo fotografiado, me habita desde hace años. Hombres parecidos a éste han cambiado mi forma de ver el mundo con una frase o con  un  gesto, y han sido mis padres a la mañana, mis compañeros por la tarde, mis enemigos en la noche y mis hijos a la madrugada” (…)


BOXEADOR
Uruguay
                                                     Zimmermann

GAUCHO
Argentina.
                                                        Zimmermann

TANGO
Argentina
                                                    Zimmermann

Finalmente, Buenos Aires. Inasible. Tercer intento de Zimmermann de retratar la ciudad en la que nació. 

“A veces, lo que está demasiado cerca dificulta la objetividad del fotógrafo. Recorriendo las versiones anteriores, realizadas en 1977 y 1980, veo que, de a poco, cierto encierro que propone la ciudad y cierta angustia de vivir rodeados de cemento se ha filtrado cada vez más en mis fotografías” (…)


PENSADORA E HIJA EN UNA CALESITA
Barrio de Chacarita, 2013.
                                                              Zimmermann
CALLE CORRIENTES
Entre Suipacha y Esmeralda, 2009.
                                                             Zimmermann

El estupendo libro editado en ocasión de esta muestra (5) cierra un  giro de 360 grados, panorámico e íntimo a la vez, en la mirada del fotógrafo. Para volver a comenzar:

“He tratado de que haya en cada uno de estos trabajos huellas significativas de nuestra patria. Las busqué como perro de presa. Pero confieso que en mi fotografiar no fui tan fiel a la realidad como hubiera querido. La belleza de ciertas imágenes pudo siempre con el Zimmermann más severo que imponía itinerarios concienzudos y pretendía registrar el país con realismo de cirujano”.

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1. Marcos Zimmermann: 

Centro Cultural Recoleta: 
Sala Cronopios. Del 28 de febrero al 30 de marzo de 2014. Curador: Oscar Pintor.


2. Escrito del fotógrafo en el catálogo de la muestra.

3. Algunos libros del fotógrafo: Patagonia, un lugar en el viento; Río de la Plata, río de los sueños; Norte argentino, la tierra y la sangre; Bajo las estrellas; Un perro en el Paraíso.

4. El oficio de mirar, artículo del catálogo.

5. Eterno en el instante, de Guido Carelli Lynch. Revista Ñ, 15/03/2014:


6. El Evangelio según Marcos, artículo de Guillermo Saccomanno. Radar, Página 12, 02/03/2014: