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miércoles, 12 de febrero de 2014

Fotografía en la ciudad: la mirada de Madrid

“El cuerpo ha sido uno de los grandes temas de la fotografía. Podríamos decir que esta nació con una vocación hacia la sexualidad plasmada en el desnudo. No obstante, basta recorrer PhotoEspaña 2013 para apreciar el modo tan diverso en que la fotografía ha tratado el cuerpo humano. El festival indaga en el erotismo, pero también explora la mirada erótica sin cuerpos, dirigida al mundo que nos rodea. En sentido opuesto, muestra la creación fotográfica no erótica cuyo protagonista es el cuerpo humano”. De esta manera presentaba el comisario Gerardo Mosquera la extraordinaria  profusión de imágenes que en junio y julio del año pasado consolidaron a Madrid como uno de los centros de difusión de la fotografía más amplios y variados de Europa. 

Las más de sesenta exposiciones ofrecieron entonces un abanico de propuestas y autores de enorme interés. El diálogo de imágenes entre dos maestros norteamericanos como Edward Weston y Harry Callahan, una notable colección vienesa de la vanguardia feminista de los años setenta, un análisis formal de las estructura del cuerpo del fotógrafo polaco de posguerra Zbigniew Dlubak, una colección del estadounidense Emmet Gowin (retratos de su mujer a lo largo de los años), escritos sobre el cuerpo que rescató Shirin Neshat de una antigua tradición iraní, el cuerpo en la danza y el teatro visto por la madrileña Laura Torrado, una colección de aproximaciones icónicas a la fotografía latinoamericana, el cuerpo como construcción social y campo de la historia personal visto por varios fotógrafos españoles contemporáneos, o un trabajo misterioso con la luz en los autorretratos de la artista lituana Violeta Bubelytè. 











Catalá-Roca. Entre finales de 2013 y enero de este año pudo verse en el Círculo de Bellas Artes una amplia muestra de un fotógrafo clave para la imagen documental española: el catalán Francesc Catalá-Roca (Valls, 1922-Barcelona, 1998). Su trabajo de tres décadas buscando imágenes para describir el país estuvo reflejado en una muestra titulada --sin exageración-- Obras maestras. El fotógrafo, siempre alejado de la grandilocuencia, tuvo como misión, recuerda el comisario Chema Conesa, "rescatar, inmovilizar instantes que la misma fotografía convertirá en relevantes. Sin añadir más construcción que la elección del instante y de la óptica”.
Finalizada la retrospectiva, una selección de más de 30 imágenes de este fotógrafo puede verse hasta el 1 de marzo en la tienda y galería de arte madrileña Tiempos Modernos.





William Christenberry. En la Fundación Mapfre, por su parte, una retrospectiva del fotógrafo estadounidense William Christenberry (Tuscaloosa, Alabama, 1936) permitió conocer a finales de 2013, a través de más de 300 imágenes, muchas de ellas de pequeño formato, un mundo narrativo original sobre el gran Sur norteamericano y una experiencia poética intensa acerca de las marcas que el tiempo deja en paisajes y objetos, con la presencia ausente de toda figura humana. Durante años, Christenberry volvió a los escenarios de su infancia, en el condado de Hale, y a partir de ellos desarrolló su vocación artística, utilizando pinturas, dibujos, instalaciones y esculturas (algunas de las cuales acompañaron esta exposición de sus fotografías). Ambientes rurales, mirada íntima, flujo narrativo en series acompañadas de textos precisos y evocadores del propio artista.




Killip y Salgado. En este momento --mitad de febrero de 2014--, entre las varias muestras de fotografía que ofrece la ciudad hay dos centros de interés indudable: uno es la exposición Génesis del brasileño Sebastiâo Salgado en la sede de CaixaForum. La fascinante muestra de Salgado, creador de imágenes de referencia sobre las grandes migraciones del siglo XX, permacerá abierta hasta el 4 de mayo y será tratada en una próxima entrega de este blog. El segundo es la amplia e importante retrospectiva del fotógrafo británico Chris Killip que ofrece el Museo Reina Sofía hasta  24 de febrero y que es analizada en un artículo aparte: Chris Killip, el documentalista de la ausencia.