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jueves, 2 de agosto de 2012

Jitka Hanzlová, fotógrafa del bosque desencantado

Entre 2000 y 2005, la fotógrafa checa Jitka Hanzlová (Náchod, 1958) tomó una excepcional serie de imágenes en el interior de un bosque cercano al pueblo en el que transcurrió su infancia, al noreste de la región de Bohemia y cerca de los montes Cárpatos. Siempre sola con su cámara, penetró una y otra vez al amanecer en un escenario cuyo misterio estaba por desvelar. El resultado de esa incursión íntima --las 45 fotografías de Forest-- constituye el corazón de la primera gran muestra retrospectiva de esta artista cuya singularidad atrae sin estridencias a medida que se recorren las nueve series de trabajos fotográficos que realizó en los últimos veinte años, reunidas ahora en la sala Azca de la Fundación Mapfre de Madrid (1).






FOREST
Imágenes de la serie sobre el bosque de la fotógrafa checa Jitka Hanzlová

El escritor y crítico de arte británico John Berger supo ver en las imágenes del bosque tomadas por Hanzlová  el origen de su irresistible atracción. En un texto de presentación de esas fotografías (2), también reproducido ahora en el catálogo de la presente muestra, señaló que a diferencia de muchos fotógrafos que retrataron la naturaleza como un escenario placentero que invita a quedarse en ella, en las imágenes del bosque de la fotógrafa checa no hay lugar para la bienvenida.

La propia artista relata que más de una vez, en medio de la niebla o de la oscuridad, cuando estaba concentrada en hacer una toma se detuvo “al escuchar el silencio a mi alrededor” y experimentó miedo, un temor que no podría localizar y que “venía desde el interior”. Siempre se preguntó por el origen de ese miedo, ya que no temía ni a los animales ni al bosque mismo, que le resultaba un lugar seguro y conocido desde la niñez.

Son imágenes plasmadas en un tiempo inquietante. Berger alude al sentido de la espera que estas fotografías revelan, la paciente escucha hasta que ocurre un incidente en el bosque, incidente natural que no parece haber detenido el flujo del tiempo: “En un espacio sin gravedad no hay peso y estas fotos, en términos de tiempo, no parecen tener peso. Es como si se hubieran tomado entre dos momentos, ahí donde no existe ninguno”, en una extraña atemporalidad.

La serie Forets significó para la fotógrafa volver a la colina de los alerces de su infancia (“Camino hacia atrás  para ver el futuro”), aunque sustituyendo cualquier encantamiento por las sensaciones de la madurez, fijadas en repentinas claridades de la maleza, brillos insólitos del verde, contraluces de árboles fantasmales, insectos inmóviles, que rescatan las escenas de un “silencio orgánico” perceptible en estas imágenes cautivadoras.



Entre dos vidas. A los 24 años, en 1982, Jitka Hanzlová abandonó Checoslovaquia, país en el que había sido abortado el intento reformista de la primavera de Praga y a la que no había llegado aún la revolución de terciopelo producida tras la caída del Muro de Berlín. Se exilió durante ocho años en la República Federal de Alemania (RFA), en la ciudad de Essen, situada en la región del Ruhr, y allí realizó sus estudios universitarios de comunicación visual, especializados en fotografía. En esos años comprendió que su condición de expatriada era estar entre dos vidas, dos culturas, dos idiomas, dos paisajes, y probablemente por eso eligió para expresarse un lenguaje universal como el de la imagen, y una manera de entender la relación entre lo fotografiado y quien lo fotografía. En su caso, una relación animada por un cuidado extremo para acercarse a su objetivo y de la que surge la sucinta verdad de su obra.

JITKA HANZLOVÁ
La Fundación Mapfre presenta en Madrid la primera gran retrospectiva de la obra de la artista
El trabajo en series temáticas –cada una de las cuales tiene un título, no así las fotografías que la integran— indicó desde el principio una voluntad de contextualizar cada imagen sin que esta perdiera su frescura y expresividad. La primera de las series, iniciada --como la actividad fotográfica de Hanzlová-- en 1990, lleva el nombre del pequeño pueblo checo en que se crió y al que volvió en esos esos años: Rokytník (90-94), pobladores y paisajes conocidos por la artista vistos en su cotidianeidad rural. La serie siguiente, Bewohner (Habitante, 94-96), que suele contraponerse a la anterior, muestra el hábitat urbano –ciudades alemanas y europeas— como un tejido frío en el que sus residentes viven aislados.

La siguiente, Brixton (2002), es una experiencia especial para Hanzlová, ya que fue invitada por la Photographer´s Gallery de Londres a plasmar su propia visión de ese distrito de población afrocaribeña situado al sur de la capital británica. La artista se acerca a la dura realidad social de Brixton retratando a mujeres negras de tres generaciones distintas, personas desconocidas para ella, a las que encuentra en el barrio y a las que pide que se dejen fotografiar. El curador Simon Maurer comentó así en su momento la actitud de Hanzlová: “Al acercarse a extraños en la calle, era ella la que se convertía en vulnerable en primer lugar: para descubrir sus motivaciones, encontrar su camino en una sociedad desconocida y tratar de entenderla, y para examinarse y verse reflejada en los otros” (3). Esta aproximación afina el registro humano de las fotografías del proyecto Brixton --la cotidianeidad, el desamparo, la resignación-- que asoma en un retrato social de sutil intensidad.
FEMALE
Una indagación en el mundo de las mujeres




BRIXTON
Dos habitantes de distintas edades en el barrio multirracial londinense

Unos años antes la fotógrafa había indagado en el mundo de las mujeres durante sus viajes por Europa, Estados Unidos y el norte de África, obteniendo las imágenes que integran Female. Tras la misteriosa vuelta al bosque que significó Forest, Hanzlová retrató la ciudad en la que sigue viviendo –Essen— en Here, y el mundo lejano de Japón en Cotton Rose, hasta llegar a las tres últimas series que están en proceso de realización y también pueden verse en la excelente exposición de Madrid.

FLOWERS
La quietud pictórica del mundo orgánico


CATÁLOGO DE LA MUESTRA
La imagen pertenece a uno de los retratos fotográficos de Hanzlová

THERE IS SOMETHING I DON´T KNOW
La fotógrafa retoma en esta serie una tradición pictórica secular

En la primera, Horses (2007-2012), hay una cercanía amorosa a los caballos, a su gran dinamismo, observado también aquí en detalles parciales. En Flowers  (2008-2012), en cambio, todo es quietud, encuadre pictórico, belleza de las formas; flores y plantas que cumplen morosamente su ciclo.

Por último, en el grupo de fotografías There is Something I Don´t  Know (2000-2012) que cierra la exposición,  Hanzlová se instala de lleno en el retrato, la distancia corta, la multiplicidad de los rostros y la figura humana, reconociéndose heredera de una tradición secular. Hombres, mujeres, niños, modelos que se miran interiormente al mirar a una cámara que parece estar allí desde mucho antes de realizar la toma, esperando algo que está por suceder.
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(1) "Jitka Hanzlová”, retrospectiva de la fotógrafa checa producida por la Fundación Mapfre. Fue inaugurada el 31 de mayo y puede verse hasta el 2 de septiembre de 2012. La comisaria de la muestra es Isabel Tejeda Martín
El catálogo de esta exposición, en el que varios autores analizan la obra de la artista, incluye una entrevista con Hanzlová y la reproducción de 142 de sus fotografías.

Fundación Mapfre:
http://www.exposicionesmapfrearte.com/hanzlova/

(2) Between forest, texto de John Berger publicado en el libro Forest. Editorial Seidl, Gotinga, Alemania, 2005.

(3) Artículo publicado por Simon Maurer con motivo de la exposición World Images 3. Zurich (17/11/ 2009 a 17/01/2010).